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Cuando yo empece mi ministerio cristiano a través de la misión de radio, una de las cosas que me inspiró a trabajar contra todos los imposibles que aparecían cuando trataba de evangelizar por radio, fue el hecho que llegó a mis manos un tratado con el siguiente testimonio:

Por muchos años había estado un misionero en la India tratando de evangelizar a las personas de un pueblo. Ya hacia varios años que habia estado regalando Biblias a los vecinos del pueblo. Pero no se veia ninguna conversión.


 

Entre los residentes del pueblo había un hombre que fabricaba y vendía caramelos. Este hombre recibió una Biblia como regalo del misionero. Cuando él vio la calidad del papel del que estaba hecha la Biblia decidió usarlo para envolver los caramelos que vendía.

Un día un pequeño niño compró un caramelo y al desenvolverlo del papel notó que este papel estaba escrito. El no sabía leer, pero pensó que tal vez este papel traía escrito un mensaje acerca de un premio o algo importante y lo guardó.

Pasaron varios meses y este niño comenzó a ir a la escuela y a aprender a leer, cada día intentaba leer el papel pero se le hacía muy dificil. Pero poco a poco progresaba en la lectura y ya podía leer el papel. Cuanta fue su alegría cuando lo leyó de corrido: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. Marcos 10:14

A partir de ese momento le preguntaba a todos donde estaba ese reino de Dios que les pertenecía a los niños. Los adultos sólo se reían y lo tomaban como una broma del niño. Otros niños se quedaban perplejos al oir a este niño preguntar algo asi.

Por mucho tiempo indagó acerca de esto, pero al pasar del tiempo y no tener una respuesta, ya no preguntó más acerca de esto a otros. Guardó muy bien el papel con el escrito y se propuso que algún día encontraría el resto del libro de donde esta porción había sido parte antes de ser usada como una envoltura del caramelo.

Finalmente al cabo de varios años conoció a una anciana que le pidió que la ayudara trabajando en su negocio. Este jovencito iba cada día después de la escuela a trabajar con esta señora y un día moviendo un estante que debía cambiar de lugar se encontró con una vieja Biblia. Al abrirla por curiosidad noto que el papel del que la Biblia estaba hecha se parecia mucho al papel de la envoltura del caramelo que habia conservado por tantos años. Le pregunto a la señora acerca de este libro. Ella le dijo al niño que se la había regalado hacia muchos años atrás un joven misionero que habia estado en ese pueblo en la India.

Los ojos de este niño brillaron de alegría y su boca se abrió con una expresión de incredulidad al ver el libro que por tantos años habia querido conocer y creyó que jamás lo encontraría. Le pregunto a la mujer como él podría adquirir el libro, ella se lo ofreció en venta por unas cuantas rupias.

Lo compró y leyó hasta que encontró la misma porción que había conservado por tantos años y encontró la respuesta a su pregunta, ¿Donde se encontaba el Reino de Dios?
Este joven conoció a Cristo y entró a formar parte de su Reino. Con el tiempo estudió y fue a un seminario y se propuso en su corazón compartir con los niños de la India donde se encontraba ese Reino que les pertenecía.

Pasaron varios años, un día mientras hablaba a un grupo de niños en un orfelinato relató como él había conocido acerca de Cristo. Un anciano que estaba como pastor de los niños al final del mensaje le pregunto de qué región de la India era él. Al decirle coincidió que este hombre había sido misionero allí muchos años atrás y su ministerio fue regalar Biblias a los pobladores del lugar. Por años lo hizo, pero no vió ni una conversión y Dios lo trajo a este lugar a trabajar con los huerfanos.

Este anciano pastor entendió ahora como la mano de Dios lo usó a él para preparar a este joven evangelista desde que era un pequeño para que encontrara el Reino de Dios. Este pastor no supo hasta ese momento que Dios usaría una porción de su Palabra para alcanzar a este joven que después llamaría para ministrar con los niños de la India. Después de conocer de esta experiencia del joven, este anciano pastor que pensaba que su trabajo por tantos años no habia tenido ningún fruto vio como la Palabra de Dios nunca vuelve vacía. Isaias 55:10-11
Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Asi, amigo mio Dios tambien tiene un plan para usted a través de Su Palabra. Yo le voy a decir acerca de ese plan de Dios para usted hoy mismo: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16
Si, Dios envio a su hijo Jesucristo para que usted pudiera ser salvo de la condenacion eterna que espera a esos que son desobedientes a la Palabra de Dios. Jesus vino a reconciliarnos con Dios y a darnos la oportunidad de ser una nueva criatura, preparada para recibir del Señor el perdon y una relacion de amistad con Dios por una eternidad.
Pero, esa dadiva de Dios al hombre tuvo un alto precio que pagar. Fue necesario que el propio Hijo de Dios tuviese que derramar su sangre por los pecadores, muriendo en la cruz del Calvario por usted y por mí. Ese sacrificio de cristo por nosotros sólo lo podemos entender cuando le pedimos a Dios el perdón de nuestros pecados. Entonces Dios en su amor por su hijo nos trae a su redil y empezamos a comprender el gran amor de Dios por sus criaturas, como somos usted y yo. Asimismo aunque somos, pecadores, desobedientes y con los peores defectos humanos, Cristo Jesús vino a pagar el precio de nuestra redención, ahora somos libres del poder del pecado que nos tenía apartado de Dios. Si aceptamos a Jesús como nuestro salvador, Dios nos dará la vida eterna librandonos para siempre de estar de alejados de Dios. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Romanos 6:16-18
¿Serás tu como ese niño? Ya tienes el mensaje en tu vida, Dios tiene un lugar, un reino que le pertenece a todo aquel que se acerque a Cristo como lo hizo este niño. Y si eres un cristiano ya, no te desalientes cuando compartas la Palabra de Dios con otros, recuerda no regresará a Dios vacía, sino que cumplirá su objetivo.
¡Que Dios lo bendiga ricamente!

 

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